Claves de la escucha activa y asertiva con la pareja

Salud sexual | | Gema Bocardo

Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender, lo que quieres entender y lo que finalmente entiendes… existen nueve posibilidades de no entenderse.

Anónimo.

Me encanta esta cita, porque refleja de manera clara lo difícil que es entender al otro y que te entienda, sobre todo en las relaciones de pareja. La literatura rosa y el cine romántico fomentan el estereotipo de comprensión absoluta entre dos personas que se aman; «con solo una mirada» sabes lo que el otro piensa y siente, «con solo una palabra» te expresas.

Pero por mucha conexión emocional que haya en una pareja, el amor no da ni clarividencia ni telepatía; lo que intento decir, lo que digo, lo que crees entender, lo que entiende… nueve posibilidades que se multiplican si hay heridas, traumas, malentendidos que van sumando granos de arena a la montaña de la incomunicación, hasta que ya no hay conversaciones, sino discusiones interminables y encarnizadas, en los que lanzamos reproches y solo queremos vencer. 

¿Cómo evitar o prevenir la ruptura? Con comunicación asertiva. 

¿Qué es la escucha asertiva?

La escucha asertiva es la habilidad de prestar atención activa a lo que otra persona dice o intenta decir, con respeto y empatía hacia sus pensamientos, emociones y necesidades, sin presuponer, criticar ni juzgar. 

Este tipo de escucha es uno de los pilares de la comunicación asertiva, cuyas características son expresar lo que uno piensa y siente de manera directa, sincera y respetuosa, permitir que el otro lo haga, entender y respetar los diferentes puntos de vista y llegar a un acuerdo beneficioso para ambos.

No siempre es sencillo, pero si ponemos de nuestra parte y nos preparamos para escuchar con asertividad, podemos lograrlo.

Prepárate para escuchar

Espacio y tiempo

A veces, nuestra pareja no puede más e intenta decirnos algo en un momento que no es el adecuado. Es importante que respetemos su decisión, pero también escoger el espacio idóneo para que la comunicación fluya sin interrupciones y sin límite de tiempo. Dile que es importante para ti escucharle, pero sugiere otro momento (cercano, como máximo en un par de días) y preparad el espacio (privado, sin interrupciones ambientales) y sin limitaciones de tiempo.

Estado de ánimo

También es muy importante tener el estado de ánimo adecuado para que la conversación no desemboque en una pelea de reproches, gritos y lágrimas. Si albergas mucho rencor o dolor, libéralo antes de la conversación y sugiérele que lo haga. Algunas herramientas muy útiles son escribir una carta (privada) o hablar a solas (imaginando que tenéis a la otra persona delante), expresando sin cortapisas (reproches, insultos…) toda la ira y el dolor, hasta liberarlo. 

Perspectiva

Y, claro está, no ver a tu pareja como tu contrincante, el enemigo al que vencer a fuerza de argumentos. Cambia tu perspectiva, entiende que la conversación o discusión que se avecina no es una batalla de egos en la que debes defender tu punto de vista y quedar por encima, sino un reto al que os enfrentáis en equipo, para pulir las diferencias y encontrar un punto que os beneficie a ambos.

Claves de la escucha asertiva

Mantente presente

Cuando la otra persona hable, enfoca toda tu atención en ella. No te permitas distracciones como mirar el móvil o el reloj; además de ser una fata de respeto, perderás el hilo de la conversación.

Escucha activamente

La escucha asertiva es prestar atención no solo a lo que dice la persona, sino a las emociones y sentimientos que subyacen. Por ejemplo, un «no te acordaste de poner la lavadora» puede significar que se siente ninguneada, que no te importa lo que necesita, que infravaloras sus necesidades.

Observa su lenguaje no verbal

La escucha activa es la habilidad de escuchar no solo lo que la persona está diciendo con sus palabras, sino también los sentimientos y emociones que subyacen. ¿Cómo? Prestando atención al lenguaje corporal y a la voz. 

Según Albert Mehrabian, psicólogo y antropólogo estadounidense (considerado el padre de la Comunicación No Verbal científica), el lenguaje corporal (gestos, movimientos y postura) transmite el 55% de la información, muy por encima de la voz (tono, volumen, timbre, etc.), que supone el 38% y de las palabras pronunciadas (7%). 

Por eso, para entender realmente el mensaje debes atender no solo a lo que está diciendo (sus palabras), sino a cómo lo dice (cambios de tono de voz, silencios, gestos, movimiento de las manos…). 

Cuida tu lenguaje no verbal

No te digo que finjas tus emociones (no es bueno para ninguno de los dos) ni tus gestos (que, por otra parte, son involuntarios), sino que tu postura y lenguaje corporal sean receptivos. Por ejemplo, si tamborileas los dedos en la mesa, cruzas los brazos, das bufidos, pones cara de desprecio o haces gestos de asco, ¿qué transmites? ¿Crees que la otra persona seguirá abriéndose o se sentirá mal y se cerrará? Intenta abrirte tanto con tu mente como con tu cuerpo y mira, siempre, a los ojos.

Ten empatía

«Ponte en sus zapatos». Ponte en su lugar. Entiende lo que piensa, siente o necesita, aunque no lo compartas. Recuerda que tiene sus propios prejuicios, traumas, heridas, malentendidos… y que son tan respetables como los tuyos.

No pienses en tus respuestas

Muchas veces, no escuchamos con atención a los demás, sino que estamos forjando nuestras propias ideas, pensando en lo que vamos a contestar. Escucha y cuando llegue tu turno, medita un poco sobre lo que te ha dicho, antes de responder.

No presupongas

Todos tenemos una opinión forjada sobre las cosas. Su manera de recordar e interpretar los hechos puede ser (y suele ser) muy diferente a la tuya, y es igual de válida. Abre tu mente a su punto de vista. 

No interrumpas su discurso

No siempre es fácil, porque cuando nos abrimos, todo lo que sentimos y deseamos decir sale a borbotones y al otro puede parecerle un monólogo interminable. Pero una de las claves de la escucha asertiva es ser paciente. Por otro lado, si crees que puedes olvidar algo de lo que está diciendo, toma notas en un papel para contestar a todos sus puntos y aclararlos cuando llegue tu turno.

Respeta los silencios

Cuando la persona se quede callada, respeta su silencio. Puede que haya parado para ordenar sus ideas o para manejar sus sentimientos. Ten paciencia, no empieces a hablar enseguida. No es necesario llenar los silencios; de hecho, en algunos momentos son más importantes que las palabras.

Aclara tus dudas

Si hay algo que no te ha quedado claro, pregúntale qué ha querido decir y si es lo que tú has entendido. La clave es reflejar y parafrasear lo que ha dicho y lo que siente, como, por ejemplo «Lo que me estás diciendo es que te duele que no haya puesto la lavadora? ¿Y por qué te duele?»

No permitas faltas de respeto

No consientas que te insulte, humille o descalifique. A veces, no podemos evitar elevar el tono de voz, soltar tacos o hacer aspavientos, pero lo que no tiene ninguna justificación y no debes permitir es que te humille o te veje.

Expresión asertiva

Cuando llegue tu turno, respeta las claves de la expresión asertiva

    • Céntrate en lo que te ha contado; no aproveches para sacar tus asuntos pendientes, sino en resolver este. 
    • No insultes, no humilles, no frivolices, no juzgues, no te burles; habla desde la empatía y el cariño. 
  • No inicies una competición para ver quien tiene razón o quien ha metido más la pata; recuerda que el fin de esta comunicación es entender al otro y que te entienda, asumir culpas, reconocer errores, pedir perdón si es necesario, llegar a un acuerdo y reparar el daño. 

Parad

Si la discusión se ha convertido en una pelea, parad y dejadlo para otra ocasión. En una pelea, las emociones dominan al cerebro y caemos en reproches, insultos, emociones extremas y desahogo emocional que nos arrastran a una guerra sin cuartel en la que todos salimos heridos. 

Busca ayuda

La comunicación asertiva es imprescindible para que las relaciones sean sanas, pero no siempre es posible, ya sea porque no tenemos paciencia para aprender sus claves, ya sea porque la relación afectiva está muy dañada. 

Si es vuestro caso, id a un terapeuta especializado; os dará una perspectiva objetiva, espacio para que cada uno exprese sus pensamientos y emociones, y os proporcionará herramientas para aprender a comunicaros, resolver los conflictos enquistados y reforzar vuestro vínculo.

Por último, decirte que si tu pareja es tóxica, abusiva o maltratadora, no hay comunicación asertiva ni terapia de pareja que valga. Si te insulta, menosprecia, lastima y maltrata, busca ayuda y huye de ahí lo más rápido que puedas, sin decirle que vas a hacerlo. Los protocolos de violencia de género advierten que el momento más peligroso para una víctima de maltrato es cuando le dice al agresor que quiere dejar la relación. Por favor, protégete.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *